Cómo aprender Reiki: Guía rápida para principiantes

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El Reiki es una terapia creada hace más de cien años por el budista japonés Mikao Usui y se basa en un principio de curación espiritual.

Según el Reiki, todos somos guiados por la misma fuerza de vida invisible que controla nuestra salud, compuesta por los tres pilares del bienestar físico, mental y emocional.

Podemos aprovechar esas reservas desconocidas de poder cuando la energía fluye libremente. En cambio, la presencia de pensamientos negativos, traumas no superados o un exceso de estrés, pueden provocar un funcionamiento a nivel subestimo.

De hecho, son muchos los escépticos que tras una sesión con un maestro de Reiki han empezado a sentir algún tipo de cambio positivo en sus vidas, describiendo estas sesiones como caricias de energía o realineamiento emocional.

Los maestros de Reiki cuentan con años de experiencia sobre la comprensión para navegar a través de los sutiles cambios de energía. No obstante: cualquiera es capaz de aprender a trabajar con la energía para impactar en el flujo energético de otros. Si quieres aprender tanto a dominar el Reiki, como enviar energía sanadora a distancia, tan solo sigue leyendo…

Aprende a recibir la energía

Para empezar a practicar Reiki, es crucial activar antes tu propia energía interna.

Para hacerlo, solamente necesitas cerrar los ojos y empezar a ser consciente de tu respiración. Imagina como una corriente de luz blanca y sanadora entra por la parte superior de tu cabeza y se dirige hacia tu corazón, para después salir al exterior a través de tus extremidades.

Cuando sientas este flujo de energía, continua respirando profundamente. Si percibes que tu mente empieza a distraerse, vuelve a centrarte en la respiración. Recuerda que tú simplemente eres un recipiente para la curación.

Después declara tu plegaria o intención para recibir la sanidad del bien supremo.

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Domina el Reiki para dormir

Las sesiones de Reiki orientadas al sueño propio o ajeno se realizan con la cabeza del receptor acostada cerca de ti. Visualiza un flujo de luz constante que sana desde tu manos a la parte posterior de la cabeza, siente como se despeja la mente de cualquier molestia que haya experimentado ese día.

Pídele a la persona que realice varias respiraciones profunda y que cuente lentamente una inhalación de tres segundos y una exhalación de tres a cinco segundos. Que trate de visualizar tranquilamente su día completo, un recuerdo cada vez, y que agradezcan cada uno de ellos antes de dejarlo ir con la respiración.

Tan solo necesitan dejarlo ir conforme se canaliza la energía a través de las palmas de las manos con las que envías una luz sanadora a todo su cuerpo. Imagina cómo se cura, se relaja y se hunde en un profundo sueño reparador.

Las sesiones de Reiki pueden tener la duración que desees, pero se recomienda que tengan entre quince y treinta minutos para conseguir la relajación y tranquilidad que se buscan.

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Utiliza el Reiki para liberar estrés

Frecuentemente, la respiración suele ser ineficiente cuando alguien siente ansiedad o estrés, ya que estas situaciones provocan una carencia al respirar que produce más estrés.

El Reiki puede ser útil para aprender a canalizar la energía hacia los hombros del receptor y hacia su cuerpo.

Tan solo pon tus manos sobre sus hombros durante unos quince minutos. Céntrate en enviar energía sanadora y en sincronizar la respiración.

De este modo y de manera natural, se reduce la parte de intensa energía mental y la devuelve al cuerpo. Si la persona está tumbada, también puedes ayudar a que se calme colocando las manos detrás de su cabeza.

Permanece en ese sitio hasta que se alcance la máxima relajación.

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Sella la energía con Reiki

Cuando hablamos de bienestar, es importante proyectar gratitud, limpiar las energías y cerrar el ciclo una vez completada la sesión de recuperación.

Es tan simple como retroceder, lavar tus manos de cualquier exceso de energía y colocarlas en oración para agradecerte a ti, a la energía y al destinatario del intercambio.

Muchos optan por dibujar un círculo grande, cruzar los brazos delante del cuerpo para indicar el cierre de sus dos energías y terminar con las manos en posición de oración.

 

Magia y Poder